LA INFLUENCIA DE LA LUNA EN EL SER HUMANO

Si desde el siglo I, en un tratado romano llamado Historia Naturalis, ya se hablaba de la influencia del astro en los estados físicos y emocionales, no podemos ni mucho menos a lo largo de los años, hacer oídos sordos, a muchos estudios posteriores que han ido asegurando esta teoría milenaria.

En la base de la ciencia ya conocemos como la fuerza gravitacional de la luna influye de manera clara en las mareas, si nuestro cuerpo está compuesto por un 80% de agua al nacer y en un 60% cuando llegamos a la edad adulta, no tiene nada de descabellado pensar que nos influye al igual que lo hace en el mar. Si bien las mareas es un cambio diario, en el ser humano la influencia de la luna se nota de manera más obvia y diferente dependiendo de la fase en la que se encuentre la luna.

Avanzando en la historia vamos descubriendo distintos estudios, como por ejemplo el realizado en la University College de Londres, donde se asegura que los ataques epilépticos disminuyen en los días de luna llena.

Así mismo el neurocientífico Mark Filippi describe de manera clara cuatro neurotransmisores básicos, que son las sustancias básicas que se usan en el cerebro para transmitir información de una neurona a la otra, que aumentan en su proporción en cada fase de la luna, y de este modo, como cada una de estas sustancias nos influyen de un modo o de otro.

Aunque el ciclo de la luna se subdivide en más fases nos centraremos en las cuatro fases principales y que neurotransmisor se hace más visible y sus consecuencias en nuestro ánimo:

Primera fase: Luna nueva, en ese momento en que la luna no se ve, es la acelticolina, la sustancia que más segregamos, que es la responsable de gran parte de la estimulación de los músculos, las neuronas sensoriales y en el sistema nervioso autónomo, y es parte importante en la programación del sueño REM donde se pierde el tono muscular y existen movimientos oculares rápidos. La afectación en este ciclo puede llevarnos a tener sueños violentos, o anormales, y ya tenemos aquí una de sus influencias. Así mismo debido a ese aumento muscular estaremos más activos, aunque poco concentrados. Sin embargo, con algo de esfuerzo es un muy buen periodo para el estudio ya que la acelticolina, aumenta la memoria y el aprendizaje. También es buen momento para iniciar nuevos proyectos debido a nuestra movilidad mental.

Segunda fase: Cuarto creciente, en este caso será la serotonina el neurotransmisor que más influencia tenga en nuestro cerebro, y ya que esta regula y modula las emociones humanas, está considerada la hormona de la felicidad por el efecto que causa en el estado mental. Regula también parte del sueño, interviene en los niveles de la libido y en el deseo sexual. Por tanto, está dentro de lo normal que en este periodo tu deseo parezca algo incontrolable o insaciable, en cualquier caso, aprovecha porque este neuroquímico es el que más sensación de estar completo produce. Si bien un estado de excesiva alteración puede llevarte a salirte de tu norma, ya que puede desencadenar en el lado contrario en estados de ira y descontrol, un estado demasiado tranquilo puede llevarte a una sensación de depresión o estrés. Por tanto, en esta fase de la luna disfruta más y mejor de las cosas buenas, pero procura mantenerte dentro de una estabilidad emocional.

Luna llena: Dopamina, este neurotransmisor que sirve de manera habitual para el movimiento, la memoria, la atención y el aprendizaje entre otras funciones, puede ser un poco incomodo cuando se encuentra en un porcentaje mayor al debido, que es lo que ocurre con la luna llena, nos encontraremos mucho más activos de lo normal, más nerviosos y curiosos en general, ya que nuestro cerebro necesita en ese momento más información que transmitir. A su vez afecta a las zonas mentales relacionadas con el placer y los abusos. Por ello es importante que en esta fase no juegues con drogas, el sexo o la comida, ya que un atracón de cualquiera de ellos puede subir nuestra dopamina a unos niveles demasiado altos y producir el “bajón” de manera muy incisiva, pasando a la depresión y la falta de claridad mental en muy poco tiempo.

En la luna llena lo mejor es pararse a conocerse a uno mismo, ya que tiene como todos los sentidos alertas y además nos permite interiorizar en nuestros más lejanos recuerdos y en el análisis algo más objetivo (debido al aumento de atención) de nuestros propios comportamientos.

Cuarta fase: la luna menguante en los estudios realizados podemos unirla a la noradrenalina, esta sustancia trabaja en el mantenimiento de la vigilia y la consciencia, en la atención, en respuestas muy primitivas del ser humano, como la lucha/huida, el sexo, el estrés o la agresividad. Es por ello, que es un periodo donde cualquier descontrol en alguno de estos comportamientos, nos va a llevar a un desequilibrio que rápidamente se convertirá en la sensación de encontrarnos desubicados, incomodos, y extrañamente cansados. Está dentro de lo químicamente normal encontrarse algo más perdidos en estos días, ya que la atención está algo afectada por este neuroquímico. Así mismo a nivel emocional podemos encontrarnos más negativos y venidos debajo de los normal, o en continua lucha con nosotros mismos. ES un periodo para no hacernos mucho caso, y dejar que pasen sin darle más importancia. Aprovéchalos para hacer actividades deportivas que suban otras sustancias de tu cerebro y puedas encontrarte mejor.

No debe ser una casualidad que la menstruación de la mujer tenga el mismo tiempo cíclico que la luna, de una mujer venimos todos, así que si alguna vez has dudado de si el ser humano es lunático… espero haberte dado algunas herramientas de conocimiento que te haga tenerlo más claro.

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